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VLAD

En la aislada ciudad de Yurga, donde los ecos de la antigua Uni贸n Sovi茅tica resuenan con demasiada intensidad, Vlad se oculta de los fantasmas del pasado. El retiro que saborea se ve truncado por una mujer que lo pone todo patas arriba: una bella ucraniana de pelo rubio, Svetlana, de la que cuentan historias casi incre铆bles... Saber m谩s.

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LA HISTORIA DE JON脕S

Publicado el 25 de JUNIO de 2021 a las 17:58 h

El fino arco de luz sobre el oscuro firmamento indicaba a Jon谩s que la luna nueva estaba cada vez m谩s cerca. La nieve se hab铆a vuelto tan compacta que ni siquiera los conejos sal铆an a buscar alimento y, a lo sumo, en una o dos noches, la oscuridad cubrir铆a el cerro.

Sinti贸 crujir la madera del porche, y no le gust贸 el c谩lido aroma a c谩nido que se escurr铆a entre los tablones de la puerta. En el exterior, una respiraci贸n acelerada dio paso a un potente resoplido que levant贸 el polvo del suelo.

Las tres ovejas que descansaban en el habit谩culo anexo, balaron presas de nerviosismo y Jon谩s tambi茅n empez贸 a estarlo. Sab铆a que aquellos animales le proveer铆an de carne para todo el invierno si era necesario, y el depredador que se encontraba afuera, ahora pensaba lo mismo. En cambio, Jon谩s sab铆a que no estar铆a bien hacerles da帽o y que jam谩s podr铆a matarlas, conoc铆a demasiado tiempo a aquellas tres bolas de lana. Su compa帽ero, Charlie, y 茅l hab铆an superado varios inviernos a base de leche de oveja, carne seca de ciervo, y alg煤n que otro estofado de alubias con hierbas que, aunque no formaba parte de la comida favorita de Jon谩s, engull铆a de buena gana junto a su esmirriado amigo.

Charlie, era un hombre bastante mayor, desdentado y barbudo, pero con la habilidad de encontrar un venado a decenas de kil贸metros o de ocultar su rastro para escapar de una manada de lobos hambrientos. Jon谩s siempre le acompa帽aba, y hab铆a adquirido muchos conocimientos gracias al anciano, ya que de otra manera habr铆a sido incapaz de conseguirlos. «La vida en el bosque forja seres especiales», le hab铆a dicho en m谩s de una ocasi贸n Charlie Lengua de Estropajo.

Sin embargo, ahora Jon谩s estaba solo. Por suerte, quien ara帽aba la puerta del ganado no hab铆a tenido mucho 茅xito y hab铆a decidido marcharse, pero estaba seguro de que volver铆a una y otra vez hasta conseguir abrirla.

Y no tuvo que esperar mucho para que se repitiera la escena. A la ma帽ana siguiente, el lobo que le hab铆a acechado regres贸 y comenz贸 a mordisquear el cierre de madera del cobertizo, donde las ovejas se agitaban inquietas. Entre los arbustos, al oeste de la caba帽a, otro lobo gris, de pelaje m谩s claro, se dej贸 entrever, y en el lado este aparecieron dos fam茅licos ejemplares de tonos marrones.

La primera vez que Charlie y Jon谩s divisaron aquel grupo de ti帽osos ejemplares, sintieron miedo a pesar de que Charlie iba siempre armado. Ese era el motivo por el cual el anciano los hab铆a bautizado como los Cuatro Jinetes. Ahora que Jon谩s los espiaba a trav茅s de la ventana, se daba cuenta de que su decadente aspecto hab铆a empeorado.

Antes de caer el sol, los cuatro ejemplares ya estaban tumbados en el porche, esperando hasta que Jon谩s intentase salir, o bien, hasta que alguno de ellos consiguiera abrir el port贸n del ganado para hacerse con las presas. Charlie Lengua de Estropajo hab铆a dise帽ado el cierre para que aquellos lobos est煤pidos no pudieran abrirlo, colocando un pesado pasador de madera cruzado en oblicuo sobre la puerta, pero con un poco de pr谩ctica y mucha hambre, que de eso les sobraba, lo conseguir铆an. No hab铆a duda alguna.

Durante el segundo y el tercer d铆a nev贸 de una manera tan copiosa que la peque帽a manada de lobos tuvo que mantenerse unida para protegerse del fr铆o, aunque no fue hasta el cuarto d铆a cuando comenzaron las peleas. En mitad de la noche, los ladridos y los grotescos chillidos de las ovejas despertaron el fr谩gil sue帽o de Jon谩s, que se asom贸 a la ventanuca. Por un momento crey贸 que hab铆an conseguido abrir la puerta y estaban destrozando a los pobres animales, pero en realidad la pelea era entre los mismos lobos. Por la extrema delgadez de los c谩nidos y la necesidad inmediata de obtener comida, era muy probable que se hubieran enzarzado en alguna refriega por determinar qui茅n era el nuevo jefe de la manada. Uno de ellos hab铆a perdido media oreja y la blanca nieve se te帽铆a con manchas rojas.

Cuando estaban a punto de abrir el port贸n de las ovejas Jon谩s tom贸 una decisi贸n. Presion贸 la palanca que liberaba el cierre de la puerta de la caba帽a y esta se abri贸 con un chirrido. Los lobos se giraron olvid谩ndose de las ovejas y entraron en el refugio, uno detr谩s de otro.

En el centro de la habitaci贸n se situaba un enorme lobo de pelaje azabache, 煤nicamente decorado con algunos penachos grises al final del hocico. Entre sus cuatro robustas patas, el cuerpo de Charlie Lengua de Estropajo yac铆a sin vida. La boca abierta del viejo permit铆a que su larga lengua geogr谩fica descansase a un lado, fuera de la cavidad. El ap茅ndice se hab铆a hinchado debido a la descomposici贸n, lo que le confer铆a un aspecto a煤n m谩s grotesco, al igual que suced铆a con su amoratado cuerpo. El imponente lobo ense帽贸 los dientes a los otros cuatro que le rodeaban y gru帽贸 agachando la cabeza. El cad谩ver casi putrefacto del anciano no presentaba ni un solo rasgu帽o y quien lo custodiaba, un gigantesco lobo negro llamado Jon谩s, procurar铆a que as铆 siguiera siendo.

Los disparos provocaron que Charlie acelerara el paso, sin embargo, la distancia que los separaba era demasiado grande como para poder darles alcance. Cuando lleg贸, la visi贸n del cuerpo sin cabeza de la loba le dej贸 petrificado y el coraz贸n le dio un vuelco. Su primera intenci贸n fue perseguir a los cazadores furtivos, pero con toda seguridad aquel encuentro acabar铆a con la muerte de alguno de ellos. Y adem谩s, exist铆a otro peque帽o problema.

Charlie examin贸 el cuerpo de la hembra y comprob贸 que sus mamas ten铆an un tama帽o considerable y que sus patas traseras todav铆a estaban manchadas de sangre. Aquella loba acababa de dar a luz, de modo que se retir贸 a la distancia suficiente para no ser visto, y observ贸. Poco despu茅s, un cachorro de color oscuro sali贸 de entre los arbustos y olisque贸 a lo que quedaba de su madre. Era tan peque帽o que sus orejas todav铆a no se hab铆an despegado de su cabeza, y Charlie crey贸 que, si los furtivos lo hubieran descubierto le hubiera resultado imposible huir. Con sus torpes pasos, ni siquiera ser铆a capaz de escapar de una comadreja hambrienta en los siguientes d铆as.

Trat贸 de agarrar al peque帽o animal y este se volvi贸 a ocultar en los arbustos. Charlie lo podr铆a haber atrapado a la fuerza en cualquier momento, pero no lo quer铆a asustar, as铆 que se sent贸 junto a la loba y esper贸. El cachorro gimi贸 durante un par de minutos sin salir de su escondite y despu茅s se call贸. Tal vez era demasiado inmaduro como para correr, en cambio su instinto le manten铆a a salvo entre la maleza. Charlie vaci贸 el agua de la cantimplora, orde帽贸 algo de leche de la loba y not贸 que todav铆a estaba caliente, lo que le caus贸 a煤n mayor tristeza. Se impregn贸 los dedos de leche y se embadurn贸 la cara con ella. Con mucha cautela, casi sin hacer sonar la hojarasca, se aproxim贸 al cachorro. Tras unos instantes, el lobezno se dej贸 ver. Era una preciosa cr铆a de lobo con un color oscuro que con toda seguridad se volver铆a completamente negro con el paso de los meses, a excepci贸n del penacho gris谩ceo en la punta del hocico. Se acerc贸 a Charlie y, tras olisquearle, le lami贸 los mofletes.

Jon谩s sali贸 de la caba帽a con las fauces a煤n tensas, llenas de sangre. Se sent贸 y se lami贸 la pata trasera derecha. Uno de los Cuatro Jinetes le hab铆a clavado los dientes caus谩ndole un desgarro. No era nada grave, pero tendr铆a que lam茅rselo los pr贸ximos d铆as para evitar que se infectase.

Se encaram贸 a la puerta del cobertizo y, exhibiendo una gran habilidad, retir贸 el pasador de madera con los dientes. En el interior, descansaban tranquilas las tres ovejas. La m谩s anciana se acerc贸 a Jon谩s y le propin贸 un suave cabezazo en el costado. No se trataba m谩s que de un saludo, pero el lobo sinti贸 un dolor punzante en las costillas y solt贸 un quejido. Las otras dos se acercaron a 茅l y el enorme lobo negro frot贸 su hocico con una de ellas antes de salir al exterior.

Desde el porche, recibi贸 los primeros rayos de sol desde hac铆a d铆as y escrut贸 el interior de la caba帽a. El cuerpo de Charlie estaba rodeado de sangre y lobos muertos, y un perfume a putrefacci贸n y carne fresca flotaba en el aire.

Jon谩s aull贸 tan fuerte que el aullido rebot贸 en las monta帽as y regres贸 como si decenas de lobos le contestasen. Sin m谩s despedidas, le dio la espalda a Charlie y se adentr贸 en el bosque abri茅ndose paso a trav茅s de la nieve. Las tres ovejas lanudas fueron tras 茅l.

Lobo Negro

¡Un abrazo, lectores!

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Comentarios

  1. V铆ctor eres un verdadero artista desde el principio me he cre铆do que Jon谩s era un hombre que sorpresa me he llevado cuando he descubierto la verdad .me ha gustado mucho me ha sorprendido y sobre todo que en este mundo seamos de la raza que seamos podemos ser grandes amigos .Chapo por ti por tu imaginaci贸n por tu creatividad .

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  2. ¡Hola, Gome!

    ¡Pues objetivo cumplido entonces! Esa era exactamente mi intenci贸n. 馃槂

    Jon谩s, como buen compa帽ero, defendi贸 a su amigo hasta el 煤ltimo momento. 馃馃挭馃徎

    Un abrazo.
    R. Budia

    ResponderEliminar
  3. Muy bien construido este relato . Ingeniosa forma de presentar a Jon谩s . Se extrae
    del relato una gran lecci贸n de camarader铆a y lealtad. El mensaje llega al lector perfectamente.
    Me ha encantado.
    脕ngeles.

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, 脕ngeles! 馃挭馃徎

      Me llena de orgullo y satisfacci贸n 馃き haber llegado a vosotr@s con esta historia.
      Cuando estoy escribiendo siempre me queda la duda de si conseguir茅 ser sutil sin pasarme demasiado. Llegar a todos los lectores y conseguir el equilibrio justo a veces es complicado.

      Me anoto otra muesca en mi rev贸lver. 馃

      Un abrazo y gracias por leerme.
      R. Budia

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