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VLAD

En la aislada ciudad de Yurga, donde los ecos de la antigua Unión Soviética resuenan con demasiada intensidad, Vlad se oculta de los fantasmas del pasado. El retiro que saborea se ve truncado por una mujer que lo pone todo patas arriba: una bella ucraniana de pelo rubio, Svetlana, de la que cuentan historias casi increíbles... Saber más.

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REFERENCIAS CIENCIA FICCIÓN - 2 de 2: "Tu espacio como control"

Publicado el 12 de JUNIO de 2026 a las 17:00 h

Hay algo que todos estos mundos tienen en común y no es la tecnología, ni el apocalipsis, ni los gobiernos corruptos. Es algo mucho más simple y más brutal: saben exactamente dónde estás. Cuál es tu sitio. Y eso, en manos del poder, es suficiente.

¡Hola, lectores!

Seguimos con la segunda entrega de esta selección de obras que me han acompañado como lector y que, de una forma u otra, han acabado impregnando aquello que escribo. La semana pasada hablamos de la verdad como peligro. Hoy toca algo más físico, más inmediato: el espacio como herramienta de control. Dónde vives, dónde puedes ir, dónde te está permitido mirar. Porque en todas estas historias, la prisión no siempre tiene barrotes tangibles. No. A veces la jaula eres tú mismo, convencido de que tu lugar es ese y no otro.

Ni siquiera es imprescindible mantenernos encerrados, sino hacernos creer que lo necesitamos. Sí. Necesitamos quedarnos en nuestro espacio para estar seguros, para que todo funcione. Y la pregunta que me ronda mientras escribo este artículo es la siguiente: ¿basta con moverse, con abandonar ese espacio, para ser libre? ¿Eso te hace libre? Vamos a ver qué dicen ellos.

Dredd
Danny Cannon / Pete Travis / John Wagner

Mega-City One. Doscientos millones de personas hacinadas en bloques de viviendas que son ciudades verticales. ¿Os suena, lectores cero? Cada bloque es un mundo cerrado con sus propias reglas, su propia economía, su propia jerarquía. Salir del bloque no es una opción, sino una sentencia. Dredd es una película de acción con una premisa tan sencilla que duele: dos jueces entran en un edificio para investigar un triple homicidio y no pueden salir. Pero lo que Garland y Travis construyen dentro de esa premisa es un retrato descarnado de cómo el espacio físico reproduce la desigualdad sin que nadie tenga que explicarlo. Los de arriba mandan. Los de abajo obedecen o mueren. No hay más. Y los que intentan cambiar eso, como la villana Ma-Ma, no lo hacen por ideología sino por supervivencia. ¿Eso los convierte en héroes? Eso si es que los hay en esta pelicula. Tú decides.

In Time — Andrew Niccol

Peliculón. No sé decirlo de otra manera. Andrew Niccol tiene una habilidad particular para coger una metáfora y llevarla hasta sus últimas consecuencias sin que se rompa. En In Time, el tiempo es la moneda. Literalmente. Llevas en el brazo un contador que marca cuánto te queda de vida, y cuando llega a cero, mueres. Los ricos acumulan siglos. Los pobres viven al día, corriendo de un sitio a otro para ganar minutos como pollos sin cabeza. Y aquí está la trampa: el sistema no te obliga a quedarte en tu zona. Puedes moverte. Puedes cruzar al distrito de los ricos si tienes tiempo suficiente. Pero el sistema se ha encargado de que nunca lo tengas. La movilidad existe como ilusión. Como válvula de escape virtual. Niccol entiende algo que muchos distopistas ignoran: la jaula más eficaz no es aquella que se cierra, sino la que siempre parece estar a punto de abrirse.

Los juegos del hambre — Gary Ross / Suzanne Collins

En esta caso no es de mis favoritas, pero me sirve muy bien para ilustrar la falacia del movimiento te hace libre. Doce distritos. Cada uno produce algo diferente para el Capitolio; saben exactamente cuál es su función y cuál es su lugar. Y para que nadie lo olvide, cada año el Capitolio saca a dos jóvenes de cada distrito y los pone a matarse entre sí en televisión. Muy bonito. Los juegos del hambre es muchas cosas, pero en el fondo es una historia sobre lo que ocurre cuando el movimiento obligatorio se convierte en espectáculo. Katniss no elige moverse: la arrancan de su distrito y la lanzan a una arena. El sistema ha diseñado la huida como trampa. Como entretenimiento. Y funciona: los ciudadanos del Capitolio lo ven como deporte. Collins dijo en entrevistas que la novela nació de ver reality shows violentos intercalados con imágenes de la guerra de Irak, pero el contexto económico del año de publicación (2008) le dio una segunda lectura muy inmediata para muchos lectores. Millones de personas perdieron sus casas, sus empleos y sus ahorros. La desigualdad, que ya era grande, se disparó: los de arriba fueron rescatados, los de abajo pagaron las consecuencias.

El refugio del viento — George R.R. Martin y Lisa Tuttle

Saca la libreta y apunta. Este libro vale cada minuto de tu tiempo. Seguramente es la obra menos conocida de la lista y, posiblemente, la más elegante en su planteamiento. En un mundo de islas azotadas por el viento, los mensajeros alados son la única forma de comunicación entre comunidades. Volar es poder. Volar es libertad. Pero volar también es un privilegio celosamente guardado por una casta que no tiene ninguna intención de compartirlo. No pienses así, tú también lo harías. Maris, la protagonista, nace sin ese derecho y dedica su vida a reclamarlo. El refugio del viento no tiene ejércitos ni apocalipsis. Tiene algo más difícil de combatir: una tradición casi inquebrantable. Un orden que se perpetúa porque todos, incluidos los que sufren, han asumido que así deben ser las cosas. Ese es tu sitio, este es el mío. El movimiento aquí no es metáfora: es literal. Y quien controla el vuelo, controla el mundo.

Un mundo feliz — Aldous Huxley

Y entonces llegamos al caso más perturbador de todos. Porque en Un mundo feliz no hay jaula visible. No hay guardias, no hay muros, no hay contador en el brazo. Hay algo peor: personas que no quieren moverse porque han sido diseñadas para estar exactamente donde están y sentirse bien por ello. Los Alfas mandan, los Epsilones limpian, y nadie protesta porque el soma, la droga oficial del Estado, se encarga de que todo resulte tolerable. Huxley entendió antes que nadie que el control más sofisticado no es el que te impide moverte, sino el que te convence de que no quieres hacerlo. No necesitas romper una cadena si nunca has sentido que la llevas. Esta novela no me gusta especialmente como lectura, os lo digo con honestidad. Es fría, distante, más ensayo que novela. Pero tiene razón. Y eso es lo pero de todo.

La carretera — Cormac McCarthy / John Hillcoat

Y al final, McCarthy (No es país para viejos, La Carretera, El Pasajero, Stella Maris). Magnífica novela según la crítica (tengo pendiente su lectura) y genial adaptación. La Carretera es la única obra de esta selección donde moverse no es una elección política, sino una necesidad biológica. El mundo ha terminado. No hay sistema que derribar, no hay Capitolio que bombardear, ni Gran Hermano, no hay verdad que revelar. Solo un hombre y un niño caminando hacia el sur porque el frío mata y detenerse también. Y sin embargo, incluso aquí, el espacio determina quién sobrevive. Los que tienen refugio, provisiones, territorio, dominan. Los que no, huyen o mueren. McCarthy no necesita un gobierno distópico para demostrar que el espacio es poder. Le basta con quitarlo todo y mostrar lo que queda. Es la versión más desnuda de la misma pregunta: ¿basta con moverse para ser libre? En La carretera la respuesta es no. Pero te mueves igual. Porque la alternativa es aún peor.


Bueno, espero haber despertado tu curiosidad. ¿Y tú que opinas, lector? Después de tantos ejemplos, creo que dispones de suficiente criterio como para hacer tu elección. ¿Basta con moverse para ser libre? Sinceramente, creo que depende de quién haya diseñado la ruta.

En algunas de estas historias, cruzar una frontera es el primer acto de rebeldía. En otras, es exactamente lo que el sistema esperaba de ti. Y en las más inquietantes, ni siquiera sabes cuál de las dos es tu caso.

Esta pregunta tampoco es nueva para mí, por eso te la he traído en bandeja de plata. En mi próxima novela, FIN DE CICLO, dos personajes deciden ascender por donde no deben. Cruzan zonas prohibidas. Se mueven. Y lo que encuentran arriba...

Bueno, para eso tendrías que esperar a la sinopsis. Pero eso ya será en las próximas semanas.

¡Un abrazo, lectores!

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