EL ATROPELLO





La cabeza del hombre descansaba sobre el volante, y por un momento el agente pens√≥ que le hab√≠a dado alg√ļn ataque. Golpe√≥ la ventanilla con los nudillos, pero el conductor no se movi√≥. El cristal estaba tan empa√Īado que casi no pod√≠a ver el interior. Prob√≥ suerte con la maneta y la puerta se abri√≥, dejando caer al conductor tras ella.

—¡Cuidado! —dijo el guardia de barba canosa sujet√°ndole por el brazo—. ¿Est√° usted bien?

—S√≠, s√≠. Me encontraba un poco cansado y decid√≠ pararme antes de darme un golpe.

—¡Pero hombre de Dios! ¿No ve usted que est√° en plena curva? Vamos a atender un accidente un poco m√°s adelante. ¿No cree que podr√≠a haber sido usted el accidentado? Estas curvas son muy peligrosas.

—Pues tiene usted raz√≥n, no s√© qu√© decirle. Lo siento, pero es que no aguantaba m√°s.

—¿Ha bebido usted algo?

—¡Qu√© va! Nada de nada. H√°game la prueba si quiere, estoy agotado de tanto conducir. Eso es todo. Vengo de hacer ochocientos kil√≥metros y ya no s√© ni d√≥nde est√° el cambio de marchas.

—¿Qu√© viene usted de Galicia?

—Casi, de Gij√≥n.

—¡Asturiano!

—Vaya que s√≠, de tres generaciones por lo menos, y mi hija se ha tenido que venir a vivir a la otra punta de Espa√Īa.

—¿Le queda mucho entonces para llegar? Me refiero a si est√° en condiciones de conducir para terminar el trayecto.

—Creo que s√≠ —dijo el conductor frot√°ndose los ojos.

—Bueno, pues contin√ļe. Si necesita descansar busque un sitio seguro para detenerse m√°s adelante, pero no vuelva a pararse en mitad de una curva.

—Como usted diga, agente. Enseguida me voy.

—De enseguida nada. Arranque el veh√≠culo y qu√≠tese del arc√©n, que yo le vea salir.

—Vale, vale. Perd√≥n.

El conductor accion√≥ la llave de contacto y el viejo Ford rojo tosi√≥ una bocanada de humo negro antes de ponerse en marcha. El guardia se desabroch√≥ la chaqueta de camino al patrulla, y el aire fr√≠o en la garganta le arranc√≥ un estornudo que hizo sonre√≠r al compa√Īero, quien permanec√≠a caliente en el interior del veh√≠culo. Abri√≥ la puerta del copiloto, arroj√≥ los gruesos guantes al caj√≥n de la puerta y ocup√≥ su asiento dej√°ndose caer.

—Hostia nene, qu√© fr√≠o.

—¿Qu√© le pasaba al t√≠o ese? ¿Estaba borracho o qu√©?

—No lo parec√≠a. Creo que se hab√≠a quedado dormido.

—Siempre pasa lo mismo. Cuando tenemos alguna urgencia, salen imb√©ciles por todas partes.

—No se ha llevado una multa porque tenemos el atropello pendiente. Venga Narv√°ez, tira.

—Se la pod√≠as haber metido igualmente, total, la ambulancia ya est√° all√≠.

—No estamos como para perder el tiempo.

—Y yo sin tomar caf√©, que es lo que m√°s me jode.

—Date por dichoso que se lo ha encontrado una ambulancia, si no te lo com√≠as entero.

Tres curvas más adelante se toparon con las luces de la ambulancia y Narváez frenó bruscamente por miedo a colisionar con ella. El cogote de Lucas rebotó en el reposacabezas. Activaron las luces de emergencia y se colocaron detrás del vehículo sanitario.

—Qu√© mal que estamos aqu√≠. Hay que despejar cuanto antes.

No había terminado de completar la frase cuando unas luces les iluminaron y un coche les pasó a escasos centímetros. La ambulancia se zarandeó y, gracias a la iluminación del vehículo que se alejaba, comprobaron que pocos metros más adelante, un Opel negro se había salido de la carretera y tenía el morro destrozado.

Lucas se acercó al conductor de la ambulancia, que dialogaba con alguien que se encontraba en la parte de la cabina.

—¿Qu√© tal? —dijo el guardia barbudo tendiendo la mano al conductor—. Soy Lucas.

—Mat√≠as.

—A ti no te conozco —dijo mientras estrechaban las manos.

—Es que esta no es nuestra demarcaci√≥n, adem√°s llevo poco tiempo de enfermero. Justo ven√≠amos del hospital general y nos hemos encontrado con el accidente.

—¿Vaya suerte hab√©is tenido, no?

—Pues s√≠, mira. Encima nos lo han asignado a nosotros, ¿sabes? «Ya que est√°is ah√≠ pues haceros cargo, que vamos faltos de recursos». Lo de siempre.

—¿Qu√© ha pasado?

—Pues no s√© ni como no le he pasado por encima. Nosotros ven√≠amos hacia arriba. √ćbamos bastante despacio, porque cuando hemos llegado a las curvas hab√≠a mucha niebla. Ya te digo, he visto al hombre de milagro. Estaba justo en medio del carril y los tri√°ngulos de prese√Īalizaci√≥n estaban tan sucios que no reflejaban la luz. Nos hemos dado cuenta de que estaba ah√≠ tirado porque hemos visto el destello en los reflectantes rojos del coche.

—Catadi√≥ptricos.

—Eso.

—Pues ha tenido suerte el tipo de encontrarse con vosotros.

—No s√© yo qu√© decirte. Est√°n ah√≠ dentro con √©l. El hombre solo dec√≠a «Vaya trompazo, vaya trompazo», y nada m√°s. Ni su nombre contestaba —Resopl√≥—. No s√© qu√© co√Īo hac√≠a andando por en medio de la carretera.

—A saber. Bueno, por las marcas parece que iba por el arc√©n, y del golpe ha salido proyectado hasta el centro de la v√≠a. ¿Y la mujer del coche qu√© estaba haciendo?

—Cuando hemos llegado estaba llamando a emergencias. Est√° ah√≠ dentro —dijo se√Īalando la cabina de la ambulancia—. Hablad con ella si quer√©is.

El agente se asomó a la ventanilla que estaba entreabierta. Por el hueco salía un calorcito agradable.

—Hola, ¿qu√© tal? —dijo Lucas, aunque la mujer ni tan siquiera se gir√≥—. ¿Qu√© ha pasado?

—No lo he visto. Yo iba por mi carril y de repente sali√≥ de la nada. ¡No lo he visto! —repiti√≥ y rompi√≥ a llorar. El agente dio un paso atr√°s y se encendi√≥ un cigarro.


El portón de la ambulancia se abrió y la médica salió con la ropa repleta de sangre. Se estiró de uno de los guantes y, empleando una maniobra que llevó a cabo de manera automática, lo envolvió con el otro al tiempo que se lo quitaba.

—Lo hemos estabilizado —dijo sin saludar, de manera √°spera—, aunque no s√© si va a salir.

—¿Tiene lesiones internas? —pregunt√≥ Narv√°ez, quien ya hab√≠a terminado de inspeccionar el lugar del accidente y acompa√Īaba a Lucas y al conductor de la ambulancia.

—Internas, externas… Est√° hecho un desastre, pero bueno, he visto salir a gente de peores que esta. —La m√©dica se qued√≥ mirando a Lucas—. ¿T√ļ eres Paco Lucas?

—Desde que nac√≠, s√≠.

—Vaya huevos tienes —dijo, y el conductor esboz√≥ una mueca que delataba su ignorancia sobre el asunto—. Hay que tenerlos bien puestos para pillar a los chorizos que estampaban los coches contra los comercios. Menudos hijos de puta. ¿Aluniceros se llaman, no?

—S√≠, exacto.

—Pues enhorabuena, chico.

—Bueno, como dijo Woody Allen, hasta un reloj estropeado acierta dos veces al d√≠a.

—¿La mujer se queda con vosotros o nos la llevamos?

Los dos agentes se miraron, el más mayor arrugó el morro y negó con la cabeza.

—No la vamos a detener, por lo menos de momento. Est√° identificada. Si os la baj√°is al hospital vosotros, mandamos all√≠ a los de atestados directamente. Que le tomen declaraci√≥n cuando termine y luego que vengan aqu√≠.

—Pues nos vamos entonces.

—S√≠ —dijo Lucas—, el coche est√° fuera de la v√≠a y no hay peligro. Nos vamos todos.

Dieron paso a la ambulancia que se perdió tras la siguiente curva y las luces intermitentes desaparecieron.

—¿Vamos a por el caf√©? —dijo Lucas.

—S√≠, por favor. Estoy helado como una llave.


Apenas habían abandonado las curvas, atravesando un tramo de poco más de medio kilómetro, cuando encontraron otro vehículo parado en el arcén. En este caso era un Volkswagen familiar con las cuatro luces anaranjadas luciendo de manera intermitente. En los asientos traseros una pantalla destellaba entre la niebla que comenzaba a disiparse.

—¡Esta noche no tomas caf√©, chaval! —exclam√≥ Lucas.

—¿Pero qu√© cojones pasa hoy aqu√≠?

Conectaron los prioritarios azules y se detuvieron detr√°s del veh√≠culo. Tras unos segundos, Lucas le devolvi√≥ la mirada a su compa√Īero.

—¡A m√≠ no me mires! ¡Te toca a ti, que yo ya he bajado dos veces en primer lugar!

—¡No, si encima me toca conducir y atender los servicios!

—Venga, chaval. Date prisa que hace fr√≠o.

Narváez se aproximó al vehículo y, antes de que pudiera abrocharse la chaqueta del todo, una mujer salió por la puerta del copiloto.

—Se√Īora, ¿qu√© hace parada aqu√≠ en la carretera? ¿No sabe que puede provocar un accidente?

—S√≠, pero es que no s√© conducir. Llevo casi una hora esperando a mi marido.

—¿Su marido?

—S√≠. Cuando sub√≠amos vimos un coche rojo en el arc√©n y el conductor parec√≠a estar as√≠ como desmayado, encima del volante. Mi marido ha ido a ver qu√© le pasaba. Ha parado aqu√≠, despu√©s de las curvas, porque dice que esta zona es muy peligrosa. ¿No lo habr√°n visto ustedes por casualidad?




Dedicado a todas las personas que han perdido la vida ayudando a otras en carretera. Gracias héroes.

Desde R. Budia - Blog de relatos, te rogamos que extremes las precauciones al salir de tu vehículo en carretera. No pongáis vuestra vida en riesgo para ayudar a otros.

Aquí tenéis unos consejos prácticos que os pueden resultar de gran ayuda:

Intenta detener el veh√≠culo en el arc√©n o en una zona segura. Si es posible hacerlo fuera de la calzada a√ļn mejor.

Extrema la precaución antes de abandonar el vehículo, y hazlo siempre con el chaleco reflectante puesto.

Coloca los tri√°ngulos de emergencia, 50 metros por delante y 50 metros por detr√°s en carreteras de doble sentido, o la luz de prese√Īalizaci√≥n de peligro. En autopistas o autov√≠as solo es necesario colocar el tri√°ngulo 50 metros por detr√°s.

Llama al servicio de asistencia en carretera o a emergencias (112), en su caso, y espera lo m√°s alejado posible de la calzada.

Utiliza el sentido com√ļn. No ayudas a nadie poni√©ndote en peligro. Si has de caminar por carretera hazlo por fuera de la calzada siempre que sea posible.

PAS

PAS son las letras iniciales de las palabras, Proteger, Avisar y Socorrer que se corresponden con las tres funciones (ordenadas), que es preciso que asuma cualquier persona que act√ļe en caso de accidente.

1¬ļ. PROTEGER: Quiere decir evitar que el accidente sea m√°s grave tanto para las personas ya afectadas, como por la posibilidad de que los da√Īos se hagan extensivos a los dem√°s.

2¬ļ. AVISAR: Quiere decir avisar a los servicios de emergencia mediante el tel√©fono 112, quienes enviar√°n los recursos necesarios (ambulancia, polic√≠a, bomberos, etc√©tera), en funci√≥n del tipo de accidente acontecido. De la inmediatez con la que se realice el aviso, depender√° en gran medida que el accidente se resuelva de una forma u otra.

3¬ļ. SOCORRER: Quiere decir asistir en primera instancia a las personas afectadas por el accidente mientras llega el personal sanitario cualificado.

Es importante se√Īalar que √ļnicamente deben socorrer las personas preparadas para hacerlo.

M√°s informaci√≥n en: https://www.isastur.com

Si te ha gustado este relato, agradecería que dejases aquí mismo un comentario. También puedes compartirlo en tus redes sociales y así ayudarme a darle visibilidad, suscribirte por correo electrónico al final de la página o seguirme en mis redes sociales para mantenerte informado.




Comentarios

  1. Muy bueno, muy bien enlazadas las tres escenas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias √Āngeles. Pensando ya en c√≥mo sorprenderos la semana que viene.

      ūüí™ūüŹĽūüďĖūüíô

      Eliminar
  2. Los pelos como escarpias al leer el √ļltimo p√°rrafo ūüėďmuy bueno crack ūüĎŹūüŹĽ✍️ūüŹÜūü§ó

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El √ļltimo p√°rrafo es un golpe de realidad.

      Mucho cuidado en carretera. ūüõ£️

      ūüí™ūüŹĽūüďĖūüíô

      Eliminar
  3. Hola Víctor acabo de leer el atropello muy muy bueno me ha sorprendido el final me ha gustado cómo has enlazado las tres historias y pobre mujer esperando a su marido eres muy bueno con los finales muy sorprendente me gustan tus relatos porque nunca se por donde vas a salir y eso a mí me encanta

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que es una pena que sucedan cosas as√≠ cada d√≠a, porque aunque en esta ocasi√≥n se trate de un relato, con solo buscar en Google pod√©is encontrar que, hechos como este, suceden de manera m√°s frecuente de lo deseable.ūüėĒ

      Si no lo has hecho todav√≠a, p√°sate por el relato PERRA VIDA y cu√©ntame qu√© te ha parecido. Ya os conoc√©is mi manera de escribir y cada vez se me hace m√°s dif√≠cil sorprenderos. ūüėÖ

      Un abrazo fuerte.

      ūüí™ūüďĖūüíô

      Eliminar
  4. Realidad pura y dura, amigo mío, y lo sabes tan bien como yo.
    Buen relato, sigue as√≠ūüĎŹ

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por desgracia estas cosas siguen pasando cada día.

      Muchas gracias por el comentario.

      ūüí™ūüŹĽūüďĖūüíô

      Eliminar

Publicar un comentario

Al enviar tu comentario aceptas la política de privacidad. Los datos de carácter personal que consten en tu comentario serán tratados por el blog - R. Budia - e incorporados a la actividad de tratamiento CONTACTOS, cuya finalidad es publicar tu comentario. Dar respuesta a tu solicitud y hacer un seguimiento posterior. La legitimación del tratamiento es tu consentimiento. Tus datos no serán cedidos a terceros. Tienes derecho a acceder, rectificar y suprimir tus datos, así como otros derechos como se explica en nuestra política de privacidad.
https://www.rubiobudia.com/p/politica-de-privacidad.html